sábado, 5 de mayo de 2018

Morón. Pablo Salvo: Otro Sindicalista de Rodillas

(De Nuestra Redacción) Así como hace unos días se conocieron los artilugios judiciales y políticos que llevaron a Darío Silva, el sindicalista del Posadas, a entregarse a las garras del Macrismo y convertirse en su fuerza de choque; ahora se conoce por qué el sindicalista municipal de Morón, Pablo Salvo, también terminó arrodillado ante las mieles del poder. 
Salvo acaba de firmar un mísero aumento del 10 % para sus representados. Y, además, acordó esconder el acta acuerdo, no entregárselo ni a la prensa, ni a los trabajadores municipales. 


Una Avivada con Complicidad Macrista

Pablo Salvo es secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Morón, Hurlingham e Ituzaingó desde el año 2011. Cuando en 2015 perdió las elecciones de su sindicato, decidió robarse las urnas y autoproclamarse ganador. 
Sin embargo el Ministerio de Trabajo de la Nación decidió anular la fraudulenta elección y le impuso convocar a una nueva. Pero se "olvidaron" de un detalle, no le pusieron fecha ni plazo para el nuevo comicio. El entonces Ministro de Trabajo, Carlos Tomada, decidió prolongarle el mandato a la comisión directiva de 2011 hasta una nueva convocatoria. Llegaron las elecciones generales, el candidato presidencial oficialista Daniel Scioli perdió por menos de dos puntos frente a Mauricio Macri en segunda vuelta y, entre otros cambios, Tomada dejó el ministerio y su cargo recayó en manos de Jorge Triaca. Ante la resolución de las autoridades ministeriales anteriores y la avivada política macrista, Salvo puede llegar a seguir siendo secretario general indefinidamente. Nadie lo obliga ahora a tener que someterse al voto de los afiliados. Puede hacer y deshacer todo a su antojo. Claro, mientras siga siendo servil a los intereses del gobierno.

Los Primeros Gestos

Además de sindicalista municipal de Morón; Salvo es militante político y sus primeras armas las hizo desde el Frente Renovador de Sergio Massa. 
En la lista de concejales de 2013, que en Morón encabezó Martín Marinucci, introdujo a su compañera del gremio Cristina Ibarra. 
Fiel a sus gustos por implementar las más viejas prácticas de la política tradicional, el intendente Ramiro Tagliaferro no tuvo problemas en acordar desde el primer día con Salvo. A cambio le pidió que le partiera el bloque de concejales a los Renovadores. Y así fue, Cristina Ibarra formó un bloque junto al concejal Jorge Croche (un histórico militante de Juan Carlos Rousselot y mano derecha de Oscar Alvarez, el otro Rousselotista que hoy cumple funciones para Tagliaferro en El Palomar).
Desde esos días de 2016 hasta diciembre de 2017, Croche e Ibarra votaron todos los pedidos de Tagliaferro en el Concejo Deliberante, con su bloque denominado «Frente Renovador de los Trabajadores». 
Pero a eso le siguieron otros sometimientos. Entrado ya al tercer año del mandato del intendente Tagliaferro, Salvo no le pudo hacer ni una sola medida de fuerza. Y ya despidieron a más de 500 trabajadores e ingresaron a la plantilla a unos 1500 militantes y allegados a Cambiemos. 
Durante 2017 el Sindicato impulsó un Convenio Colectivo de Trabajo que desde su votación nunca pudo ser implementado: Aún con el Convenio en vigencia, Tagliaferro pudo realizar ajustes, echar masivamente trabajadores y acomodar a su militancia. 

De Rodillas

Lo último ocurrió sobre finales del mes de abril. Pese a que la administración municipal aumentó las Tasas en un promedio del 50 % y que el cálculo inflacionario oficial para este año es del 23 %, Pablo Salvo cayó rendido ante Ramiro Tagliaferro y estampó su firma en un acta acuerdo que sólo les aumentó a los asalariados un miserable 10 %. 
Incluso se vio obligado a posar para la foto, aunque sus allegados dicen que no quería. Lo único que imploró es que no se de a conocer el contenido total del acta acuerdo. A eso, Tagliaferro le dijo que sí.

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