(Por Giselle Santana, Secretaria General de la CTAA Capital Regional Norte, Especial para Quinto Poder Conurbano) En 2016, en ese lluvioso miércoles negro, se empezó a oír con fuerza que “el primer paro a Macri se lo hicimos las mujeres”, “que las mujeres dirijan la CGT”, o “la CGT toma el té, las mujeres la calle”, todas expresiones de un fenómeno que empezaba a sacudir estructuras hasta aquí absolutamente patriarcales.
Las masas empezaban a ver la diferencia en los métodos del movimiento de mujeres, lesbianas, trans, travestis y géneros no binaries: La movilización, las asambleas, la lucha en las calles; y los de los anquilosados burócratas sindicales, con sus eternas “negociaciones”, componendas, y una tregua inexplicable ante los embates de las patronales y el gobierno.
Y esa experiencia también la hicimos las mujeres que militamos en los sindicatos, empezando a cuestionar TODO lo que hasta ese momento era “ley”.
