jueves, 28 de septiembre de 2017

Morón. Comunicado del Equipo del Centro Vivir sin Violencia: "Vivimos Situaciones de Violencia Institucional..."

Somos la mayor parte del equipo de profesionales de asistencia que trabaja en el Centro  “Vivir sin Violencia” dependiente de la Dirección de Políticas de Género y Diversidad Sexual del Municipio Morón, dispositivo que asiste de manera integral, acompañando, conteniendo y asesorando a mujeres que transitan situaciones de violencia de género, como así también a personas de la comunidad LGBT. Sentimos necesario poner nuestras voces, ya que se están difundiendo discursos que no reflejan nuestro posicionamiento ético profesional.


Nuestro compromiso es hacia las mujeres y la comunidad LGBT, trabajamos para la deconstrucción de las prácticas patriarcales que nos atraviesan socialmente y afectan  nuestros modos de construir vínculos. Nuestras intervenciones apuntan a acompañar y respetar el proceso personal de desnaturalización de la violencia hacia las mujeres y la comunidad LGBT, conforme lo establecido por la normativa Nacional y Provincial.


Desde la perspectiva de géneros, consideramos que nuestro trabajo debe abordarse desde un enfoque interdisciplinario como modalidad de socializar las intervenciones, generando líneas de acción en la que lxs profesionales nos construimos habitualmente y en articulación con distintos efectores (equipos de trabajo), con los que elaboramos otras posibles intervenciones, evitando de esa manera la sobre-intervención.

Consideramos que todo tipo de violencia, y en particular la violencia de género y la violencia hacia la comunidad LGBT, es una problemática histórica, socio-cultural, compleja que atraviesa todos los ámbitos de la vida cotidiana.

Atendemos por mes aproximadamente 200 personas, siendo la mayoría de ellas mujeres que residen en el Partido de Morón, y así también de otros Distritos. Todas las situaciones que viven las personas que se acercan al Centro “Vivir sin violencia” las consideramos urgentes, de riesgo potencial. Quienes se acercan al Centro son entrevistados/as por los/las profesionales escuchando, respetando su relato y asegurando la confidencialidad.

Al poco tiempo de haber asumido la Sra. Liliana Romero el cargo de Directora de la Dirección de Políticas de Género y Diversidad Sexual, los distintos equipos profesionales que transitaron por el Centro Vivir sin Violencia, han manifestado situaciones de violencia institucional. DIchas situaciones comprenden los tipos de violencia psicológica, como amenazas y hostigamiento; violencia simbólica y violencia ambiental.

Al hablar de violencia institucional nos referimos a las situaciones concretas que involucran los tres componentes planteados por los DDHH para concebirla como tal: prácticas específicas, funcionarios públicos y contextos de restricción de autonomía y libertad. Los siguientes son algunos aspectos que adoptan las formas de violencia en las que el equipo está inmerso:

·         Violencia Psicológica: es la que causa daño emocional y disminución de la autoestima o perjudica y perturba el pleno desarrollo personal y/o profesional o que busca degradar o controlar las acciones, comportamientos, creencias y decisiones, mediante amenaza, acoso, hostigamiento, restricción, humillación, deshonra, descrédito, manipulación y/o aislamiento. Incluye también la responsabilización, vigilancia constante, exigencia de obediencia o sumisión, coerción verbal, persecución, insulto, indiferencia, abandono, chantaje, ridiculización y limitación del derecho de circulación o cualquier otro medio que cause perjuicio a la salud psicológica y a la autodeterminación.

·         Violencia Simbólica: es la que (a través de patrones estereotipados, mensajes, valores o signos) transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones.

·         Violencia ambiental: es la que se ejerce a través de objetos o cosas.

Dicha situación de violencia institucional afecta directamente a las mujeres que asistimos y a la comunidad LGBT. Algunos/as profesionales son desvinculados/as y otros/as se ven forzados/as a renunciar debido a la violencia institucional en la Dirección de Políticas de Género y Diversidad Sexual.

A continuación exponemos algunas situaciones que reflejan la  violencia institucional y laboral que recibe nuestro equipo profesional:

·         Reducción de personal sin el ingreso de profesionales nuevos: esto hace que el trabajo aumente de manera considerable durante la jornada laboral de 08 a 20 Hs.

·         Aumento de trabajo: al no respetarse las condiciones de trabajo por las cuales fuimos contratados, aumenta de manera relevante la cantidad de ocupaciones laborales. Demanda que es asistida, contenida y asesorada por el reducido equipo interdisciplinario del Centro Vivir sin Violencia, tanto en la atención de turnos así como la demanda espontánea, pese a la respuesta y compromiso del equipo la Directora aumenta la presión y acoso hacia los profesionales, así como cuestiona el criterio de los mismos tanto dentro como fuera de su horario laboral.

·         Utilización del equipo profesional para la asistencia de situaciones que no corresponden con los objetivos del Centro Vivir sin Violencia, y que corresponden a otras áreas de la política pública; sobrecargando así el trabajo y demandando horas extras que no son remuneradas. Además de ser acosados/as telefónicamente para la resolución de éstos conflictos.

·         La negativa en cuanto a nuestras solicitudes de pedido de Licencia Complementaria, conforme el Decreto N° 1894/2012. Solicitud que fue negada y/o demorada por la Directora sin ningún tipo de justificación.

·         Persecución ideológica a lxs  trabajadoras del Centro Vivir sin Violencia. Ante cualquier crítica o discrepancia de opinión frente al criterio laboral se cuestiona la procedencia política de lxs trabajadoras sin tomar en cuenta que las diferencias tienen que ver con el abordaje para una mejor condición para las mujeres que se atienden en el centro.

·         Violencia verbal y agresiones en diferentes oportunidades hacia el equipo de trabajo y la coordinación habiendo mujeres presentes esperando para asistirse, generando un clima de violencia en el espacio donde esperan ser contenidas.

Además de las dificultades en cuanto a la situaciones laborales, también se obstaculiza el trabajo frente a la falta de criterios profesionales en cuanto a la problemática que abordamos. En varias oportunidades la Directora de Políticas de Género y Diversidad Sexual, Liliana Romero, nos ha exigido que debemos de asistir varones así como darle seguimiento “porque ellos también sufren la violencia de género”.

En varias ocasiones la directora abusó de su poder sobre la coordinación y sobre los acuerdos del equipo profesional sobre el abordaje de las problemáticas de las mujeres, dificultando la tarea y el acompañamiento necesario de las mujeres en su situación de vulnerabilidad. Asimismo, la Directora Liliana Romero no ha respetado el espacio de Supervisión de los profesionales, fundamental no sólo para el análisis de casos graves sino también para el intercambio y apoyo dentro del equipo interdisciplinario así como para el desarrollo de nuevas herramientas necesarias para la temática con la que trabajamos.

Frente a la desvinculación injustificada de la coordinación a cargo de Melina Gilardoni, y ante la negativa de motivos de la rescisión y ante la designación de una nueva coordinadora general que desconoce de conceptos fundamentales dentro de la perspectiva de género, el equipo de profesionales vemos necesario solicitar explicaciones de los hechos y respuestas que beneficien a la política pública del Centro vivir sin violencia llevada a cabo desde el Municipio de Morón y así una mejor atención para las mujeres y colectivo LGBT que concurren cotidianamente a asistirse.


Equipo Profesional del centro vivir sin violencia

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