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miércoles, 5 de septiembre de 2018

Judiciales. Un Consejo de la Magistratura Dibujado

(Por Mariano De Andrea) Un sabio estadista, solía decir, que para muestra, bastaba un botón. En la presente nota, nos proponemos demostrarles, empíricamente, cómo el consejo de la magistratura de la provincia de Buenos Aires, está literalmente dibujado, y cómo el Poder Ejecutivo incumple todas las leyes y las normas relativas al nombramiento de magistrados, sin que el ministro de justicia ni la gobernadora se pongan colorados. 

El Proceso de Selección de Magistrados

Supuestamente, para nombrar a un juez, la constitución de la Provincia y las leyes especiales establecen toda una serie de complicados mecanismos: 
Hay una ley que crea un cargo; se llama a concurso público para ocupar esos cargos creados por ley; los postulantes tienen que aportar sus antecedentes personales, someterse a un riguroso examen ante académicos del consejo de la magistratura. Luego se evalúan los exámenes de los aspirantes: se los corrigen, se establece un sistema de impugnaciones, se corrigen esas impugnaciones, se hacen entrevistas de los candidatos en el pleno del consejo de la magistratura y finalmente, para cada cargo, se elevan ternas vinculantes al poder ejecutivo para que por cada terna, el ministerio de justicia envíe el pliego de uno de los tres candidatos al senado para que el parlamento le preste el acuerdo y en definitiva, el gobernador (o la gobernadora) de turno, emita el decreto que lo coloca al juez en el cargo después de su jura. 
En el consejo de la magistratura, hay representantes de todos los poderes, y el procedimiento para la elaboración de ternas, resulta harto complejo porque deben susperarse todos los filtros que se acaban de señalar. 
Pues bien, el consejo de la magistratura interviene en la elaboración de las ternas de todos los magistrados de la provincia, desde los de primera instancia (nivel 20) pasando por los jueces de las cámaras de apelación (nivel 21) hasta los magistrado de casación (nivel 22), que es el cargo màs alto para el cual se requiere la intervención del consejo de provincia. Porque para los cargos de juez de la Suprema Corte de Justicia (que serían nivel 23) no se requiere más que una decisión política, es decir, para la corte no interviene el consejo. 

domingo, 26 de agosto de 2018

Judiciales. Un Poder Judicial al Margen de la Ley.

(Por Mariano De Andrea*) En otro caso de grave escándalo judicial sin precedentes, que recuerda la renuncia de los jueces del máximo tribunal penal de la provincia de Buenos Aires Horacio Piombo y Benjamín Sal Llargués por sus escandalosas sentencias, el tribunal de casación penal vuelve a ser motivo de escándalos cuando uno de sus integrantes se encuentra al borde de un pedido de detención. 


Luego de una trama de corrupción y graves irregularidades que culminó con la detención del ex juez platense César Melazo (ver: "Detuvieron al Ex Juez César Melazo"), de dos barrabravas y la imputación que vuelve a poner sobre el tapete, a una de las máximas magistraturas bonaerenses, fue el propio procurador general ante la corte, Julio Conte Grand, quien advirtió que la investigación podría llevarnos en los próximos días “a un escenario todavía mas sorprendente” . 

Una Pelea por no Perder la Caja

Un nuevo escándalo, que sacude otra vez más al ya tantas veces escandaloso cimero tribunal penal, vuelve a recordarnos la grave falencia del poder ejecutivo provincial, que ha demorado, inexplicablemente, la puesta en funcionamiento de la ley 14.295 que hubiera puesto fin a esta escalada, cada vez más peligrosa, de hechos de corrupción, que hubiera puesto fin a la tan alta concentración de poder en un solo tribunal que, entre oscuros intereses que hoy vuelven a saltar a la luz, se ha aferrado sistemáticamente a no perder poder ni territorio. 
En efecto, debe tratarse del único tribunal del mundo en donde sus jueces, pese a estar colapsados de trabajo, con atrasos escandalosos, se opusieron sistemáticamente a ser descentralizados. Como lo lee: preferían “trabajar más”, “cobrar lo mismo”, y que las causas siguieran con atrasos infernales. ¿El motivo? No querían perder su control territorial. ¿Por qué? No lo sabemos, pero el senador (FR) Jorge D´Onofrio, miembro del consejo de la magistratura bonaerense, había denunciado nidos de corrupción que no querían ser desarticulados, porque si se pierde el poder territorial, se pierde la caja. 

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