(Morón, 25/09) Ayer, desolado martes de paro, el intendente Ramiro Tagliaferro había ordenado ir con vehículos municipales a buscar a los empleados a sus casas con la firme intención de "boicotear el paro contra Mauricio Macri". Ayer, en medio del paro, renunció el presidente del Banco Central Luis Caputo. Ayer, un funcionario de "cuarta línea" municipal se sentó frente a los referentes del Centro de Ex Combatientes de Malvinas de Morón y les informó que la administrativa de ese Centro, Blasa Reyes, era despedida "porque estuvo muy expuesta como mamá de una alumna de la escuela técnica Chacabuco de Morón reclamando la emergencia educativa". Y que "más allá de haber sido agasajada por el gobierno nacional y municipal, ya está afuera por activista". Asombrados, los héroes que combatieron en las Islas quedaron aún más azorados cuando escucharon la propuesta siguiente: "Tráiganme el nombre de algún familiar de ustedes y lo nombramos en lugar de ella que ya no va a volver a ser municipal".
Persecución y Chantaje.
A la persecución fascista le siguió el chantaje macrista. Por supuesto, ninguno de los funcionarios intervinientes se hizo cargo de la decisión: "Es algo que pidió directamente Ramiro (Tagliaferro), nosotros no le podemos cuestionar nada", explicaron los funcionarios de la Secretaría de Gobierno. La cuestión es muy clara: Como Reyes, además de empleada municipal desde el año 2014, es mamá de una alumna de la Escuela Técnica N° 6 - el histórico Chacabuco de Pueyrredón y Rivadavia -, el ex esposo de María Eugenia Vidal decidió despedirla del Municipio de Morón y utilizar como chantaje una moneda de cambio con quienes, en 1982, enfrentaron a los ingleses para defender a las Islas Malvinas.
